lunes, 11 de febrero de 2019

Rhodes



Leer a James Rhodes. 
Leer Instrumental (Blackie Books, 2014) o la carne vuelta del revés, la fragilidad de la infancia, la vileza más pura, el caos, la Chacona, el amor, los paseos de ida y vuelta por el abismo: es difícil, pero importante. 
Y leer Fugas (Blackie Books, 2017) o las costuras del pensamiento, las llamas por todas partes, los ecos de Rachmaminov como un viento poderoso, la dignidad de tropezar y levantarse tozuda, incansablemente: es duro, pero necesario. 
Hay que leer estas dos obras luminosas. Por su generosidad. Porque son obras del a pesar de todo. Cientos de páginas en las que la luz se revuelve bajo el peso del dolor hasta encontrar la grieta por la que salir. Libros que se empeñan en encontrar la salida, la solución.
Hay que leerlas, aunque cueste, aunque duela. 
Y si no, siempre podemos quedarnos con esta carta de amor:

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